Pueden ustedes creer que tras mis pestañas
hubo guerras saladas donde sólo mis naves perecieron;
pueden creer que la desnudez ofrecida al viento
me hará débil frente a las tormentas venideras,
los rayos nocturnos y los desiertos del día.

Pueden ustedes creer que sin sus manos abiertas
mi mundo se deshace lentamente,
tristemente,
en un collage de ruinas sin glorias futuras o
que desde el fondo de las gélidas aguas
el hielo de la superficie me entierre para siempre.

Pueden ustedes creer...
y como el ave que surca los cielos
que la libertad se mude a sus labios.

Sin embargo
su credo no conforma el rumbo itinerante de mis pasos
ni las lunas que me abrigan en cada azabache.
No sostienen, calman, arruyan o mecen los temores
ni curan las heridas;
no están sin estar,
como una amistad alejada sólo en tierra,
no en espíritu.
No conocen ni entienden
-pero sí hablan-
de lo que creen conforma mi ser,
mi ego y mi yo,
sin alcanzar ni siquiera mi contorno.

Dicen que digan, creen... ¡que crean!
Esencia de mi es lo que soy,
imperturbable, orgullosa y entera
hasta el día en que mi último suspiro exhale.

5 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Es lo mas importante ser lo que somo siempre.. aunque digan lo que digan...

Excelente..

Un abrazo
Saludos fraternos...

Que disfrutes un buen fin de semana..

Beatriz Polo dijo...

Me ha encantado, May

Brigitte dijo...

"Dicen que digan, creen... ¡que crean!
Esencia de mi es lo que soy,
imperturbable, orgullosa y entera
hasta el día en que mi último suspiro exhale."

Impresionante...

Susana dijo...

Me ha parecido preciosa. Tiene una enorme fuerza expresiva. Es un poema sublime y las estrofas del final son inmejorables.
¡Enhorabuena!

Brigitte dijo...

¿Para cuándo más?